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¿Por qué no hago controles ginecológicos «completos»?

Existe la idea de que más estudios equivalen a mejor prevención, y fue la medicina la que la instaló. Pero hace tiempo que esa misma idea se está cuestionando desde adentro. Te explico qué se hace en un control ginecológico cuando está basado en evidencia y no en listas fijas de pedidos.


Prevenir no es pedir todo

La medicina preventiva basada en evidencia no funciona con listas fijas. Cada estudio tiene una indicación precisa: una edad, un factor de riesgo, un antecedente, un síntoma. Pedir un estudio sin esa indicación no es inocuo: puede generar resultados falsos positivos, procedimientos innecesarios, ansiedad y costos injustificados.

Un ejemplo concreto: la colposcopía no es un estudio de rutina. Se indica cuando hay un resultado alterado en el Pap o en el test de VPH. Pedirla «de paso» en una persona sin esa indicación no agrega información útil, sino un procedimiento invasivo sin motivo.


¿Qué sí se evalúa en un control?

Depende de cada persona. Algunos de los elementos que se consideran:

  • Edad: el Pap y el test de VPH tienen intervalos recomendados según la edad y el resultado anterior.
  • Actividad sexual y método anticonceptivo: orientan qué evaluar y con qué frecuencia.
  • Antecedentes personales y familiares: un antecedente de cáncer de mama en la familia puede cambiar la estrategia de prevención, o puede no cambiar nada, dependiendo del caso.
  • Síntomas actuales: no es lo mismo una consulta de control que una consulta con motivo específico.
  • Historia clínica previa: los estudios anteriores son parte de la decisión.

El problema de los paquetes estandarizados

Un paquete full con los mismos estudios para todo el mundo ignora toda esa información. Trata igual a una persona de 25 años sin antecedentes que a una de 50 con historia de lesiones cervicales. Y esa uniformidad no es eficiencia: es el opuesto de la prevención personalizada.

Además, algunos estudios tienen recomendaciones claras sobre cuándo no hacerlos. Pedir una ecografía transvaginal o una ecografía mamaria anual sin indicación, por ejemplo, no tiene respaldo en ninguna guía de práctica clínica actual, como establece el Consenso FASGO 2024 sobre control ginecológico en la mujer sana. Y tiene un costo concreto: es frecuente encontrar hallazgos que en sí mismos no tienen ninguna importancia clínica, como quistes funcionales o nódulos benignos, pero que generan angustia, consultas de seguimiento y, a veces, más estudios. Un estudio pedido sin criterio puede abrir una cadena que era innecesaria desde el principio.


Qué se hace en un control ginecológico en mi consultorio

En cada control, la indicación de estudios surge de la evaluación clínica de esa persona en ese momento. A veces eso implica pedir varios estudios. A veces, ninguno. No hay una lista predefinida: hay un criterio construido con la información que cada una trae.

Cada consulta es distinta. Y eso es lo que hace más interesante y satisfactorio mi trabajo.