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A partir de los 30 años, el test de HPV es hoy el método preferido para prevenir el cáncer de cuello uterino. Comparado con el PAP, el test de HPV detecta mejor quiénes tienen riesgo de desarrollar lesiones en el cuello del útero y, cuando da negativo, permite espaciar el próximo estudio durante varios años.

Hasta ahí, parece sencillo: si el test de HPV es mejor, hagamos HPV.

En la práctica no es tan simple porque el acceso no lo es. Algunas obras sociales y prepagas lo cubren directamente, otras requieren autorización o permiten hacerlo solamente en determinados centros y, si no tenés cobertura, probablemente tengas que pagarlo.

Entonces, si tengo que pagarlo, ¿vale la pena hacerme el test de HPV o puedo hacerme solamente un PAP?

La respuesta es: depende.

¿PAP o test de HPV: cuál es mejor?

Los dos estudios se utilizan para prevenir el cáncer de cuello uterino, pero buscan cosas diferentes.

El Papanicolaou observa las células del cuello del útero y busca cambios que puedan indicar una lesión.

El test de HPV busca directamente la presencia de tipos de HPV relacionados con el desarrollo de esas lesiones. Por eso puede detectar riesgo antes de que aparezcan alteraciones visibles en el PAP.

Como método de detección a partir de los 30 años, el test de HPV tiene ventajas claras: detecta más lesiones importantes que el PAP y un resultado negativo da más seguridad sobre el riesgo de los años siguientes. Por eso, si da negativo, el próximo test puede hacerse a los cinco años.

Lo que se espacia es este estudio del cuello del útero, no la consulta ginecológica. El consenso de FASGO de 2024 recomienda una visita por año aunque el test haya dado negativo, porque en esa consulta se revisan otras cosas además del cuello del útero.

Pero que el test sea mejor no significa que el PAP haya dejado de servir.

El Papanicolaou se utiliza desde hace décadas y ha demostrado ser una estrategia eficaz para disminuir la aparición y la mortalidad por cáncer de cuello uterino cuando se realiza con una periodicidad adecuada.

Si no podés hacerte un test de HPV porque no está cubierto o porque el costo es importante para vos, hacerte un PAP no significa que estés haciendo una mala prevención.

La diferencia no es entre “controlarse bien” y “controlarse mal”. Es entre dos estrategias que tienen distintas ventajas.

Si mi cobertura paga el test de HPV, ¿me conviene hacerlo?

En general, sí. Si tenés 30 años o más y tu cobertura incluye el test sin demasiadas complicaciones, vale la pena aprovechar esa posibilidad.

¿Y si tengo que pagarlo?

Ahí la decisión puede ser más personal.

El test de HPV ofrece una ventaja real, pero esa ventaja tiene que ponerse en relación con el costo que representa para vos.

Para algunas personas, pagar el estudio no supone un problema y prefieren utilizar el método con mayor capacidad de detección disponible.

Para otras, el costo es significativo. En ese caso, elegir hacer solamente un PAP sigue siendo una opción válida.

No hace falta transformar una recomendación médica en una obligación económica.

¿Cuándo puede valer especialmente la pena pagar un test de HPV?

Hay situaciones en las que las ventajas del test pueden tener más peso.

Nunca me hice controles o hace muchos años que no me hago uno.

Un PAP negativo es tranquilizador, pero un test de HPV negativo aporta más información sobre el riesgo de desarrollar una lesión cervical en los próximos años.

Si nunca te controlaste, empezar con un test de HPV puede dar mayor seguridad desde el comienzo.

Me cuesta acceder a controles médicos.

Quizás vivís lejos, te vas a otro país, viajás mucho o sabés que volver a una consulta ginecológica no va a ser sencillo.

En esas circunstancias, la posibilidad de que un HPV negativo permita espaciar el próximo estudio puede ser especialmente útil. Eso sí, si da positivo, el seguimiento requiere volver a la consulta.

El examen ginecológico me resulta muy desagradable o doloroso.

Para algunas personas la colocación del espéculo es apenas incómoda. Para otras puede resultar dolorosa, difícil o simplemente una experiencia que preferirían repetir lo menos posible.

Si ese es tu caso, la posibilidad de espaciar el estudio también puede ser una razón para elegir el test de HPV.

Pero hacerme el test de HPV no garantiza que pueda olvidarme cinco años

No.

La gran mayoría de los test de HPV realizados como control preventivo dan negativos. En ese caso, el próximo test puede hacerse a los cinco años.

Pero aproximadamente una de cada diez personas tendrá un resultado positivo.

Tener HPV no significa tener cáncer ni significa necesariamente tener una lesión, pero un resultado positivo puede requerir mirar el PAP, hacer una colposcopía o indicar otro tipo de seguimiento según el resultado concreto.

Por eso hacemos el test de HPV con la intención de poder espaciar el estudio, pero no siempre resulta así. Depende del resultado.

¿Y hacer PAP y test de HPV juntos?

En la práctica, muchas veces se toman ambos estudios en la misma consulta.

El test de HPV permite establecer mejor el riesgo y el PAP aporta información sobre cómo están las células del cuello uterino. Si el HPV resulta positivo, el resultado del PAP puede ayudar a decidir cuál es el seguimiento adecuado.

Esto no significa que hacerse más estudios sea siempre mejor. La estrategia apropiada depende de la edad, los antecedentes y de cómo se organiza el control en cada caso.

Entonces, ¿qué elegir?

Si el costo pesa en tu decisión, hacer un Papanicolaou sigue siendo una estrategia eficaz de prevención.

Lo importante no es conseguir el estudio más sofisticado a cualquier precio. Es elegir una estrategia de control que sea adecuada y que realmente puedas sostener.

Fuentes
  • Instituto Nacional del Cáncer. Prevención del cáncer cervicouterino: recomendaciones para el tamizaje, seguimiento y tratamiento de mujeres en el marco de programas de tamizaje basados en el test de VPH. Actualización 2015. Arrossi S, Thouyaret L, Paul L. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: INC, 2015. ISBN 978-987-3945-16-8.
  • SAPTGIyC, SOGIBA, con aval académico de FASGO. Nueva guía 2022. Prevención primaria y secundaria del cáncer cervicouterino: manejo del tamizaje anormal y de las lesiones histológicas del cuello uterino. 2022. https://www.sogiba.org.ar/images/Nueva_Guia_2022_FINAL_SAPTGIyC_SOGIBA_FASGO.pdf
  • Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO). Consenso FASGO 2024: Control ginecológico en la mujer sana. Coordinación: Samuel Seiref. 2024. https://www.fasgo.org.ar/images/Consenso_FASGO_2024_Control_Ginecologico_en_la_Mujer_Sana.pdf
  • Arrossi S, Thouyaret L, Laudi R, et al. «Implementation of HPV-testing for cervical cancer screening in programmatic contexts: The Jujuy demonstration project in Argentina». Int J Cancer, 2015;137(7):1709-18.
  • Ronco G, Dillner J, Elfström KM, et al. «Efficacy of HPV-based screening for prevention of invasive cervical cancer: follow-up of four European randomised controlled trials». Lancet, 2014;383(9916):524-32.
  • Koliopoulos G, Nyaga VN, Santesso N, et al. «Cytology versus HPV testing for cervical cancer screening in the general population». Cochrane Database Syst Rev, 2017;8:CD008587.
  • Gage JC, Schiffman M, Katki HA, et al. «Reassurance against future risk of precancer and cancer conferred by a negative human papillomavirus test». J Natl Cancer Inst, 2014;106(8):dju153.