A veces no sabemos bien qué esperar de una consulta ginecológica. ¿Me van a revisar? ¿Es solo para hacerse un PAP? ¿Me van a dar estudios para hacer? En una consulta ginecológica puede haber distintos objetivos, y no siempre incluye un examen físico ni una lista de estudios. Lo primero es entender cuál es el motivo de la consulta y, a partir de eso, decidir cuáles son las mejores opciones para vos.
Hay varios motivos que te pueden traer a una consulta ginecológica. A veces el objetivo es hacer estudios de control que corresponden según la edad o los antecedentes. Otras veces es hablar de algo que te preocupa o que cambió. Y otras, resolver algo concreto que está pasando.
Cuando no hay síntomas
La prevención es todo lo que hacemos cuando no hay síntomas. El objetivo es detectar enfermedades a tiempo para evitar complicaciones graves. En ginecología, eso incluye principalmente la prevención del cáncer de cuello uterino y de mama, y el diagnóstico de infecciones de transmisión sexual.
Para la prevención del cáncer de cuello uterino usamos el PAP, el test de HPV y la colposcopía cuando está indicada. Para el cáncer de mama, la mamografía es el estudio principal. Según cada situación, también puede estar indicado realizar estudios para infecciones de transmisión sexual.
Qué estudios corresponden depende de cada persona. No es lo mismo alguien que nunca tuvo actividad sexual que alguien que sí tuvo. Tampoco es lo mismo tener 25 años que 50, haber tenido una situación de riesgo reciente, o las prácticas sexuales y la orientación sexual de cada persona. No hay un listado (PAP, colposcopía, ecografía transvaginal y mamaria) que aplique para todo el mundo. Algunas consultas tampoco necesitan estudios complementarios.
Cuando algo te preocupa
No siempre se viene por un control. A veces hay algo que te preocupa: un granito que te salió en la vulva, un cambio en la menstruación, saber si estás entrando en menopausia, buscar un embarazo, elegir un método anticonceptivo, un sangrado que no te cierra, dolor, resultados de estudios que necesitás entender. Cualquier motivo es válido para consultar, aunque te parezca menor, incómodo o que da vergüenza plantear. Muchas personas llegan pensando que lo que les pasa es único, y descubren que le sucede a mucha más gente de lo que imaginaban.
¿Siempre se hace un examen físico?
No. Y esto es algo que vale la pena aclarar porque mucha gente retrasa la consulta justamente por miedo al examen.
Si el motivo es hablar sobre anticoncepción, en muchos casos no hace falta examinar. Si se trata de revisar resultados o resolver una duda, tampoco. El examen físico se hace cuando hay una razón clínica concreta: un síntoma como dolor, flujo o sangrado, la necesidad de tomar una muestra para un PAP o un test de HPV, o cualquier situación en la que el examen aporte información necesaria.
Si te genera ansiedad la idea del examen, podés plantearlo al inicio de la consulta. Si te da miedo la consulta, pensála como que solo venís a charlar conmigo, porque eso es exactamente lo que va a pasar. Después, si hace falta, vemos cómo y cuándo avanzar.
Entonces, ¿qué esperar de una consulta?
Una consulta ginecológica puede ser muchas cosas. A veces es un control de rutina, a veces es resolver algo que te preocupa hace meses, a veces es simplemente hacer una pregunta que nunca encontraste el momento de hacer. Muchas personas postergan la consulta por miedo, vergüenza o por no saber qué esperar. Saber qué esperar de una consulta a veces es el primer paso para animarse a pedir un turno.