Lo que pesás es un dato, no una explicación.
Hay una frase que muchas personas escucharon en una consulta médica:
«Tendrías que bajar de peso.»
Seguro escuchaste esto en alguna consulta. El peso puede ser a veces un dato importante, pero otras es una manera de dar por terminado el problema antes de tratar de entenderlo.
Vale la pena preguntarse: ¿qué sabe realmente de tu salud la persona que dijo eso?
¿Conoce tus antecedentes? ¿Sabe cómo dormís? ¿Conoce tus hábitos de actividad física? ¿Revisó tus análisis? ¿Escuchó cuáles son tus síntomas? ¿Te examinó?
Muchas veces la respuesta es no.
Cuando el peso se convierte en la explicación de todo
Una de las cosas que más escucho es que alguien consultó por un síntoma, cualquiera: dolor menstrual, sangrados, cansancio, ciclos irregulares, dolor durante las relaciones sexuales. Y en todos los casos, la explicación fue la misma: tenés que bajar de peso.
El problema es que cuando atribuimos automáticamente todos los síntomas a una sola causa, hacemos sentir mal a alguien por algo que en muchos casos no sirve para resolver nada. Y encima, perdemos la posibilidad de encontrar lo que realmente está pasando. Cosas que tienen nombre y tratamiento: endometriosis, hipotiroidismo, síndrome de ovario poliquístico, anemia, por nombrar algunas.
La medicina funciona mejor cuando investiga, pregunta y evalúa. No cuando ve un cuerpo y saca conclusiones a partir de lo primero que salta a la vista.
Todas las personas merecen atención médica respetuosa
Debería ser obvio que todas las personas merecen una atención médica respetuosa, pero no siempre sucede. Muchas evitan consultas durante años porque se sintieron avergonzadas, juzgadas o culpabilizadas por su peso. Nadie debería dejar de cuidarse por miedo a cómo va a ser tratado.
No importa tu peso: merecés una atención digna y libre de juicios.
¿Qué significa esto en mi consulta?
Me pone muy mal que esto siga pasando, y me duele cuando me lo cuentan. Por eso, en mi consulta, el peso es simplemente un dato, no una explicación.
Cuando planifiqué mi consultorio, lo hice pensando en un espacio para todas las tallas. Nadie debería sentirse mal porque la camilla es demasiado angosta, porque el manguito del tensiómetro no le cierra bien, porque la silla tiene apoyabrazos que no le entran, o porque le preocupa si va a resistir su peso. Por eso elegí una camilla más ancha, equipamiento adecuado para diferentes cuerpos y procuro adaptar los procedimientos cuando hace falta.
Pero, sobre todo, significa escuchar primero y sacar conclusiones después.
La salud es más que un número
La salud incluye síntomas, antecedentes, bienestar emocional, hábitos, condiciones de vida, acceso al sistema de salud y muchas otras variables. No se puede reducir todo eso a un solo número.
Cuando alguien consulta, no puedo adivinar su estado de salud mirando su cuerpo. Me interesa entender qué le está pasando y acompañar a esa persona en lo que necesite.