Es una consulta que recibo seguido sobre la vacuna contra el HPV: ‘Tengo 29 (o 42), nunca me vacuné, ¿me conviene hacerlo ahora?
La respuesta corta es que depende de la edad, pero también de la historia de cada persona.
La vacuna contra el HPV es muy efectiva para prevenir nuevas infecciones por los tipos que cubre, pero su beneficio es mayor cuando se aplica antes de haber tenido contacto con el virus. Por eso no es lo mismo vacunarse a los 11 años que a los 29 o a los 42. Pero tampoco todas las personas están en la misma situación.
Este artículo es para personas con cuello de útero que no se vacunaron y están evaluando hacerlo de adultas. Si tenés antecedente de una lesión de alto grado o estás en seguimiento por una lesión, tu situación es diferente y conviene evaluarla en particular.
Si tenés hasta 26 años
En Argentina, la vacuna contra el HPV forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y existe una estrategia de recuperación para quienes no la recibieron a la edad correspondiente. El límite son los 26 años inclusive.
Actualmente, el esquema general es:
- una dosis hasta los 20 años inclusive;
- dos dosis separadas por seis meses si se inicia entre los 21 y los 26 años.
Algunas personas con problemas del sistema inmune o que reciben tratamientos que disminuyen las defensas necesitan un esquema diferente.
Hay una condición que puede resultar confusa: la estrategia gratuita también tiene en cuenta el año de nacimiento. Actualmente alcanza a las mujeres nacidas a partir del año 2000 y a los varones nacidos a partir de 2006 que todavía se encuentran dentro de la edad contemplada por la estrategia. Por eso, para saber si te corresponde la vacunación gratuita hay que tener en cuenta tanto tu año de nacimiento como tu edad.
Si estás dentro de la población alcanzada y no completaste la vacunación, vale la pena aprovecharla.
¿Por qué importa la edad para la vacuna contra el HPV?
La vacuna contra el HPV es preventiva, no terapéutica.
Esto significa que previene nuevas infecciones por los tipos de HPV incluidos en la vacuna, pero no elimina una infección que ya está presente ni trata una lesión producida por HPV.
Por eso, el momento ideal para aplicarla es antes del primer contacto sexual, cuando todavía no hubo exposición al virus.
A medida que pasan los años y aumenta la posibilidad de haber tenido contacto con distintos tipos de HPV, el beneficio potencial de la vacunación suele disminuir.
La edad no es lo único que importa
Dos personas de 38 años pueden estar en situaciones completamente diferentes.
Alguien que tuvo una única pareja durante muchos años y comienza una nueva etapa después de una separación puede tener una historia de exposición diferente de otra persona de la misma edad que tuvo varias parejas a lo largo de los años.
Y una persona de 29 años que nunca tuvo contacto sexual probablemente conserve un beneficio potencial importante de la vacunación.
También importa lo que puede pasar hacia adelante. Si estás comenzando una nueva relación o existe la posibilidad de tener nuevas parejas sexuales en el futuro, prevenir infecciones que todavía no adquiriste puede tener mayor valor.
Después de los 26: ¿es segura? ¿Me va a beneficiar?
Cuando hablamos de vacunación en personas adultas, hay dos preguntas distintas.
Una es si la vacuna es segura. Sí. La vacuna contra el HPV fue estudiada en personas de entre 9 y 45 años y sabemos que es segura.
La otra es cuánto beneficio puede darte en tu situación particular. Ahí entran la edad, la exposición sexual previa y la posibilidad de nuevas exposiciones en el futuro.
Por eso, después de los 26 años la vacunación deja de ser una recomendación universal y pasa a ser una decisión individual.
El consenso de FASGO (Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia) recomienda evaluar cada caso, porque si bien la probabilidad de exposición previa al HPV aumenta con la edad y el beneficio esperado de la vacunación suele disminuir, esto puede variar mucho de una persona a otra.
Que se pueda aplicar no quiere decir que rinda igual a cualquier edad o en cualquier situación.
Si decido vacunarme después de los 26, ¿cuántas dosis son?
Este punto puede resultar confuso porque los esquemas cambiaron mucho en los últimos años.
Actualmente, el Calendario Nacional utiliza una dosis hasta los 20 años y dos dosis entre los 21 y los 26. Hace algunos años se utilizaban esquemas de tres dosis incluso en adolescentes.
Los esquemas se fueron reduciendo a medida que aparecieron estudios que demostraron que una o dos dosis proporcionaban una muy buena protección en las poblaciones más jóvenes.
Pero esa evidencia se obtuvo principalmente en adolescentes y adultas jóvenes.
Fuera del Calendario Nacional, el prospecto de Gardasil 9 indica para quienes inician la vacunación a partir de los 15 años un esquema de tres dosis: 0, 2 y 6 meses.
Es un dato importante para tomar la decisión porque, fuera del Calendario Nacional, la vacuna tiene un costo elevado. Si estás evaluando vacunarte, hay que considerar el costo del esquema completo y no solamente el de una dosis.
¿Sirve hacerse un test de HPV antes de decidir?
El test de HPV y la vacuna responden preguntas diferentes.
El test permite saber si en este momento hay una infección por alguno de los tipos de HPV de alto riesgo que analiza. La vacuna, en cambio, intenta prevenir infecciones futuras.
Un test negativo no significa que nunca hayas tenido HPV ni permite saber con cuáles de los tipos incluidos en la vacuna pudiste haber estado en contacto anteriormente.
Y un test positivo tampoco significa que la vacuna ya no pueda ofrecer ningún beneficio frente a otros tipos de HPV.
Por eso, el test de HPV no es un estudio que se haga para decidir si corresponde vacunarse o no.
Vacunarse no cambia los controles
Hoy, los controles para prevenir el cáncer de cuello de útero son los mismos en una persona vacunada que en una persona que no lo está.
Esto probablemente cambie con el tiempo. Las personas vacunadas desde edades tempranas tienen un riesgo mucho menor y ya existen propuestas de controles más espaciados o de realizar menos estudios a lo largo de la vida. Pero todavía estamos acumulando información para saber cómo deberían modificarse esos controles a largo plazo.
Si te vacunaste a los 11 años y hoy tenés 21, por ejemplo, es muy posible que a lo largo de tu vida las recomendaciones cambien. Por ahora, te controlamos igual que a cualquier otra persona.
Lo mismo ocurre si te vacunás de adulta: tenés que seguir haciéndote el test de HPV o el PAP según lo que corresponda por tu edad y tus antecedentes.
Si tengo que elegir en qué invertir, ¿qué priorizo?
Si tenés más de 26 años, tenés que pagar la vacuna y además no tenés al día los controles para prevenir el cáncer de cuello de útero, mi prioridad sería primero ponerte al día con esos controles.
Los controles periódicos con PAP y/o test de HPV permiten detectar a tiempo las situaciones que pueden llevar a un cáncer de cuello de útero y sabemos, por décadas de experiencia, que esta estrategia funciona.
La vacuna en la adultez puede aportar un beneficio adicional, pero ese beneficio es más variable y depende de la situación de cada persona. Por eso, si hay que priorizar, primero pondría al día los controles y después evaluaría si además tiene sentido vacunarse.
Entonces, ¿me conviene vacunarme?
Si tenés hasta 26 años y estás alcanzada por la estrategia de vacunación, la recomendación es completar el esquema que te corresponda.
Si tenés más de 26, no hay una respuesta idéntica para todas. La vacunación puede tener especial interés si nunca tuviste contacto sexual, si tuviste pocas parejas y existe la posibilidad de nuevas parejas en el futuro, o en otras situaciones en las que probablemente quede un margen importante de prevención. En otras personas, después de muchos años y mayores oportunidades de exposición al HPV, el beneficio adicional esperado puede ser menor.
Esto no significa que vacunarse esté mal ni que después de determinada edad la vacuna “no sirva”. Pero tampoco significa que beneficie por igual a todas las personas adultas, independientemente de su edad y su historia.
Y, te vacunes o no, hay algo que no cambia por ahora: mantener al día los controles para prevenir el cáncer de cuello de útero.
