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Sequedad vaginal y menopausia: ¿qué tratamientos existen?

Menos mal que la vulva no pide reseñas en Google, porque con la sequedad vaginal de la menopausia probablemente recibiría comentarios como estos:

⭐⭐ «Está mucho más seca. A veces me molesta hasta el papel higiénico».

⭐ «Siempre tengo ganas de ir al baño y a veces me arde al orinar».

⭐ «El servicio ha empeorado muchísimo. Antes no tenía problemas, pero ahora cada relación sexual es más difícil y dolorosa. No lo recomiendo».

Todo esto tiene un nombre técnico: síndrome genitourinario de la menopausia. Y una explicación bastante sencilla.

Los tejidos de la vulva, la vagina y parte de las vías urinarias son sensibles a las hormonas sexuales, especialmente a los estrógenos. Cuando sus niveles disminuyen durante la menopausia, estos tejidos pueden volverse más finos, secos y frágiles, y perder parte de su elasticidad. Cambios parecidos pueden aparecer en otras situaciones con niveles bajos de estrógenos, como después de la extirpación de los ovarios o durante la lactancia.

A diferencia de los sofocos, que muchas veces disminuyen con el paso del tiempo, estos cambios suelen mantenerse o empeorar con los años.

¿Qué molestias puede producir?

En la menopausia, las molestias más frecuentes son la sequedad vaginal, la irritación y el dolor durante las relaciones sexuales. A veces también aparecen pequeñas fisuras o sangrado por la fragilidad de los tejidos.

Pero los cambios no se limitan a la vulva y la vagina. También pueden afectar las vías urinarias y provocar ardor al orinar, necesidad de hacerlo con más frecuencia o ganas repentinas de orinar que resultan difíciles de aguantar. El síndrome genitourinario también puede asociarse con infecciones urinarias recurrentes.

No todas las personas tienen los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Algunas apenas notan cambios y otras tienen molestias que afectan considerablemente su vida cotidiana. Además, no toda molestia vulvar o urinaria durante la menopausia se debe a la disminución de estrógenos: las infecciones, las enfermedades de la piel de la vulva y otros problemas pueden producir síntomas parecidos.

¿Qué tratamientos existen para la sequedad vaginal de la menopausia?

Hay distintas opciones, desde productos que se compran sin receta hasta tratamientos hormonales de uso local. La elección depende de los síntomas y de las características de cada persona. No es necesario probar todos los productos de venta libre antes de iniciar un tratamiento médico.

¿Qué puedo usar sin receta?

Lubricantes

Los lubricantes se utilizan durante las relaciones sexuales para disminuir la fricción y hacer más cómoda la penetración o el contacto genital. Es importante elegir productos que no produzcan irritación, ya que los perfumes, sabores y ciertos ingredientes pueden resultar molestos, especialmente cuando los tejidos están más sensibles.

Los lubricantes pueden mejorar la comodidad durante las relaciones sexuales, pero no modifican los cambios que se producen en los tejidos por la disminución de estrógenos.

Hidratantes vaginales

A diferencia de los lubricantes, los hidratantes se utilizan regularmente, no solamente durante las relaciones sexuales. Su función es ayudar a mantener la humedad vaginal y aliviar la sensación de sequedad. Existen diferentes formulaciones, algunas con ácido hialurónico y otras con sustancias que retienen agua.

Pueden ser suficientes cuando los síntomas son leves o cuando una persona prefiere no utilizar tratamientos hormonales. Si bien pueden aliviar la sequedad vaginal de la menopausia, no producen los mismos cambios en los tejidos que los estrógenos locales.

¿Qué tratamientos requieren indicación médica?

Estrógenos vaginales

Los estrógenos locales son un tratamiento eficaz para el síndrome genitourinario de la menopausia. Se aplican directamente en la vagina o la vulva y hacen que los tejidos recuperen grosor y elasticidad. Con eso disminuyen la sequedad, la irritación y el dolor durante las relaciones sexuales. Existen distintos preparados, como el estriol y el promestrieno, que se presentan en forma de cremas u óvulos.

Una diferencia importante con la terapia hormonal general de la menopausia es que estos tratamientos actúan principalmente en la zona donde se aplican y, con las dosis habituales, su absorción al resto del organismo es baja. Por eso, su perfil de seguridad es distinto del de los tratamientos hormonales que actúan en todo el cuerpo.

A veces los prospectos de los estrógenos vaginales incluyen las mismas advertencias que los de la terapia hormonal sistémica, sobre cáncer de endometrio, cáncer de mama, riesgo cardiovascular y demencia. Esas advertencias figuran aunque los ensayos clínicos no mostraron que estas condiciones se vinculen con el estrógeno vaginal. En noviembre de 2025, la FDA de Estados Unidos pidió retirar esas advertencias de los productos vaginales, y en febrero de 2026 aprobó los primeros cambios.

La mejoría puede comenzar durante las primeras semanas y continuar con el tratamiento. Como los cambios relacionados con la menopausia persisten, suele ser necesario mantenerlo a largo plazo.

Prasterona vaginal

La prasterona, también llamada DHEA, es una sustancia que el organismo puede transformar en estrógenos y andrógenos. Se presenta en forma de óvulos que se colocan en la vagina y actúan principalmente a nivel local.

Es otra alternativa para tratar las molestias del síndrome genitourinario, especialmente el dolor durante las relaciones sexuales asociado a los cambios de la menopausia. Aunque su mecanismo de acción es diferente del de los estrógenos vaginales, también requiere indicación médica.

¿Y el láser vaginal?

En los últimos años se promocionaron tratamientos con láser y otros dispositivos que utilizan energía para mejorar los síntomas vaginales de la menopausia. Un estudio publicado en 2021 comparó el láser con un procedimiento falso, igual al real pero sin emitir energía. Un año después, los síntomas no habían mejorado más con el láser que con el procedimiento falso. Muchas personas de los dos grupos sintieron mejoría, lo que muestra la importancia de comparar esos tratamientos con un procedimiento similar pero falso, para ver qué funciona más allá de nuestras creencias. Por eso, con lo que sabemos hasta ahora, no se recomienda como tratamiento del síndrome genitourinario de la menopausia, aunque hacen falta más estudios.

¿Es necesario tratarlo siempre?

No. Los cambios hormonales de la menopausia no significan que todas las personas vayan a tener molestias ni que necesiten utilizar medicación. Si no hay síntomas que resulten molestos, no hace falta iniciar un tratamiento solamente porque hayan disminuido los estrógenos.

Pero cuando aparecen sequedad, irritación, dolor u otras molestias, existen opciones eficaces para aliviarlas. No es necesario resignarse a que las relaciones sexuales duelan o a convivir durante años con molestias vulvovaginales pensando que son una consecuencia inevitable de la edad.

¿Cuándo consultar?

Conviene consultar si hay sangrado vaginal, aunque sea escaso, porque hay que estudiar su causa antes de indicar estrógenos locales. También si las molestias persisten o empeoran a pesar de usar lubricantes o hidratantes, si hay dolor intenso, o si los síntomas urinarios son frecuentes o se repiten. Como otras causas pueden dar síntomas parecidos, una consulta permite descartarlas.

 

Referencias